sábado, 4 de febrero de 2017

RESEÑA - Karate Kid - 1984



Nuevo en la ciudad, Daniel Larusso (Ralph Macchio) es molestado e incluso agredido constantemente por los abusivos de su escuela. Cansado, acude al señor Miyagi (Noriyuki Morita), el hombre de mantenimiento, para que le enseñe karate, sin saber que lo que deparará su relación alumno-maestro.


“Karate Kid” estuvo a cargo de John Alvidsen, siendo estrenada en 1984. A lo largo de las décadas se ha convertido en una de las cintas más representativas de los 80’s. Personalmente me gusta situarla en el mismo nivel de “Volver al Futuro” (Robert Zemeckis, 1985), película que en una década plagada de distintas variaciones de cine adolescente, incluso 30 años después de su estreno sigue atractiva y resalta.
La película de Alvidsen puede no estar a la altura argumentativa de la de Zemeckis, pero sus posibles carencias (no significa que sea malo) a nivel guión caen a un lugar secundario por la personalidad propia de la cinta y la sensación de entretenimiento constante de principio a fin.



Como todos los nacidos en los 90’s, llegué a “Karate Kid”  siendo muy chico, hasta el punto de no recordar la primera vez que la vi. Es como que siempre formó parte de mi vida y la fascinación estuvo presente desde el momento uno, claro está que de forma diferente. Las peleas eran lo que más llamaban mi atención, prácticamente lo único; pero con futuros visionados, ya con algo de entendimiento sobre cine, logré captar otras cosas.

“Karate Kid es una película de lucha; una lucha por sobrevivir en un ambiente desconocido cuando se es adolescente, la época más cambiante de nuestras vidas. Es una película en donde la perseverancia es un factor muy importante; “persevera y triunfaras” según el dicho, y es lo que hace Daniel. Se somete a un entrenamiento que al principio parece carente de sentido alguno, pero que al final le dará resultados impensados.



Es al mismo tiempo, una mirada crítica hacia la sociedad Norteamericana, en donde constantemente atestiguamos la diferenciación de clases sociales, y como la más acaudalada está repleta de prejuicios sobre la menos pudiente. Personalmente me gusta creer que el “odio” de Johnny (William Zabka) hacia Daniel va más por ese lado que por el hecho de ser un posible nuevo amorío para su ex novia. Pero no es un odio en sí, sino más bien una falta de entendimiento y comprensión; es el creerse más que el otro y no detenerse a ver sus cualidades. Ali (Elisabeth Shue) es la oveja negra de esta parte de la sociedad. Es la más comprensible, y la que se muestra caritativa, amable y agradecida con Daniel; es la única libre de prejuicios decidida a conocer a los demás y comprenderlos.

                             

Alvidsen contó en el apartado musical con la ayuda de Bill Conti, otrora compositor de la banda sonora triunfal de “Rocky”, una película que fue varias veces comparada con “Karate Kid”, denominando a esta última “…una Rocky adolescente” (el director tambien fue Alvidsen). Al igual que en la protagonizada por el semental Italiano, en esta ocasión Conti nos ofrece una variedad de ritmos, no solo disfrutables y memorables, sino también emocionantes. Las emociones no son solamente reír y llorar, hay un abanico muchos más grande, y lo que sobresale en este caso es la excitación, esa sensación de poder que nos brinda su música, esa sensación de que nada es imposible, ese subidón de energía que sentimos con cada nota.



El apartado actoral no hace maravillas, lo que es esperable ya que una película dirigida a un público joven no busca explotar al máximo a sus actores, sino cautivar y entretener con su historia. Encabezada por Ralph Macchio, su representación adolescente está a un buen nivel, al igual que su secundaria Elisabeth Shue, teniendo en cuenta que ya habían dejado esas edades varios años atrás.

Pero si hay alguien que resalta a lo largo de toda la cinta y se convirtió en una de las personalidades cinematográficas más queridas es Noriyuki Pat Morita. El actor tampoco explota al máximo sus cualidades, lo que una vez más, no es necesario; pero lo que si nos otorga es una personificación querible de este hombre condecorado con la medalla por la valentía en la guerra. Lo que se ve por fuera, este señor ya entrado en años, pero muy sabio y con gran habilidad en el karate, es en realidad una fachada para esconder lo que en realidad siente. Es un hombre solitario que una vez tuvo una mujer y un hijo, pero que perecieron en la guerra, dejándolo a la deriva en este mar llamado vida.

Daniel y Miyagi tienen una relación salvadora el uno con el otro. Si no fuera por Miyagi, Daniel seguiría golpeado todos los días, y si no fuera por Daniel, Miyagi se habría convertido en un anciano solitario, cuya única compañía serían sus bonsái.



“Karate Kid” tiene una duración extremadamente inusual para una película de público joven. Sin embargo, ni siquiera más de 30 años después de su estreno se siente tediosa o pesada, sino todo lo contrario. Aun conociendo de que va y recordando casi la totalidad de sus escenas, la película avanza como tren bala y cuando nos damos cuentas ya vamos por más de la mitad; y cuantas películas son capaces de generar eso? Allí descansa la grandeza de la historia de Daniel-san.

También está llena de momentos recordables que le dieron su status de culto. El entrenamiento de Daniel encerando autos o pintando la cerca sea tal vez lo que más fresco tenemos todos en nuestra memoria, pero también está la fiesta de Halloween, o el torneo final, en donde al ritmo de “You’re the best around” (una música muy inspiradora) nuestro héroe va venciendo obstáculos para llegar a buen puerto.



Sé que “Karate Kid” no tiene lo suficiente como para ser parte de una lista selecta de películas en la historia del cine. Es más que probable que los entendidos en la materia ni siquiera la consideren en sus rankings de 100 mejores películas, pero no siempre hay que guiarse por lo que dicen los que “saben”.

Creo que si una película conecta con nosotros y nos hace pasar un buen rato, ya tiene argumento suficiente para convertirse en algo importante en nuestras vidas. Y guiándome por ese criterio, no dudaría en colocar a “Karate Kid” en los lugares más altos de mi lista.



TITULO: The Karate Kid
AÑO: 1984
GÉNERO: Drama - Deporte
DIRECTOR: John.
Alvidsen
PROTAGONISTAS: Ralph Macchio – Noriyuki Pat Morita – Elisabeth Shue – William Zabka – Martin Kove


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