lunes, 12 de diciembre de 2016

RESEÑA - Posesion Infernal (Evil Dead) - 1981






Un grupo de amigos van a una cabaña remota en una montaña a pasar unos dias, cuando en el sotano encuentran un libro macabro y una grabadora. La reproducción de las cintas liberarán fuerzas malignas que iran acabando con cada uno de ellos, haciendolos dudar de su propia cordura.

A principios de la década que marcó el principio del cine como algo accesible para cualquiera que quisiera abordar un proyecto simepre y cuando contara con una camara y microfono, Sam Raimi debutó en el género del terror con una obra que sigue siendo tan aclamada como recordada incluso mas de treinta años despues de su estreno.



En “Evil Dead” seguimos a Ash (Bruce Campbell), quién deberá luchar por su supervivencia contra las fuerzas del mas allá luego de que sus amigos fueran poseídos. Ash no es el típico héroe de película con la suficiente confianza en si mismo como para acabar él solo con un ejercito de zombies, sino todo lo contrario. Es mas bien un poco quedado y poco valiente, quién con su simpatía y falta de encanto intenta encajar con actitudes estupidas y chistes infructuosos.

                      

La película comienza al borde de la acción, donde lo primero que vemos es a Ash y compañía viajando en su auto hacia la cabaña. ¿De donde salieron? ¿Cuál es su historia? ¿Tiene una buena relación que podría dificultar un eventual enlace? No lo sabemos. Cuando nos damos cuenta ya estamos metidos en la trama, conociendo la casa y presenciando todos los hechos extraños que tienen lugar allí.
Esto puede resultar atractivo para quienes no disfrutan todo la preparacion previa a un argumento, sin embargo, es esta falta de explicaciones y conexiones lo que la final termina perjudicando a “Evil Dead”, la cual cuenta con una primera parte que se desarrolla a un ritmo bastante destacable, pero con una resolucion en la segunda mitad que de a momentos se hace eterna al punto del hartazgo.



Lo que si es valorable es la atmosfera que rodea a la película. Desde le primer momento nos acompaña una musica, no terrorifica pero si inquietante, que junto a las imágenes de Raimi forman una tensión bien elaborada pero no grandiosa. Una tensión que hasta el final de la cinta no deja de ir en aumento, pero que se siente pobre a la hora del remate. Se nota el amateurismo de Raimi y su equipo por aquel entonces, no solo en las imágenes que entran por nuestro ojos, sino tambien por su edicion; una edición bastante rara que se siente entrecortada y carente tanto de sentido como de conexión de a momentos, cuando de buenas a primeras vemos a nuestor protagonistas en una situacion extrema, y a la siguiente escena presenciamos su tranquilidad como si nada hubiese sucedido.


                 

Al comienzo, nuestros protagonistas son bastante escepticos a lo que ocurre en la cabaña, siendo esta ignorancia tal vez involuntaria lo que nos lleva a no crear un vinculo del tipo afectivo con ellos, sino mas bien de algo parecido a la aberración, queriendo que de una vez por toda se resuelva su historia y termine de la peor manera posible. No son personajes odiables, pero si dificiles de ver; son la representacion de esa joven generacion que solo buscaba diversión.
Sin embargo hay que saber diferenciarlos de sus pares de las películas slasher. Tomando las peliculas de Jason como referencia, todos sabemos que los protagonistas eran tan idiotas como para caer justo en la trampa y terminar mal. En este caso no, y Ash y sus amigos deciden quedarse en la cabaña (menos una, en un determinado momento, pero es perdonable ya que regala una escena memorable) protegiendose lo mas posible de los desconocido, que de igual manera se las arreglara para entrometerse, jugar con ellos, sus cabezas, sus sentimientos, y destruirlos.




Cuando al guión nos referimos, es indudable que este no es el punto fuerte de la producción. En realidad casi nunca lo es en una cinta de horror, lo que es entendible cuando el objetivo es asustar visualmente. Es este terror visual lo que mas se destaca en este caso, con un maquillaje a un gran nivel que logra inquietar hasta al que se hace el mas duro de todos. Las cuotas de humor necesarias para bajar la tenison tampoco cumplen con su objetivo, logrando entorpecer a nuestros protagonistas y hacerlos parecer aun mas merecedores de lo que les ocurre.
Sin embargo el trabajo de Raimi es bueno, llegando su camara a funcionar como ojo espía que atestigua todos los acontecimientos. Los movimientos alrededor de la casa, cuando vemos hacia dentro por las ventanas o cuando recorremos el bosque convertidos en el espiritu, son algunos de los momentos destacables en lo que a dirección se refiere. Una dirección que claro está no es magistral, pero si lo suficientemente eficiente como para hacer de la experiencia algo casi disfrutable.

                  

“Evil Dead” se convirtió en un monumento en los años posteriores a su estreno, en un ejemplo a seguir de como con pocos recursos se podría lograr una película buena y medianamente entretenida que guste al público. Dos secuelas vieron la luz en años posteriores, e incluso un remake en 2013.

No sería mentira decir que con las decadas ha perdido su encanto, pero realmente es así. Si se la ve con la cabeza del siglo XXI nos parecerá una estupidez, pero debemos cambiar el chip y situarnos decadas atrás en donde lograr una película “independiente” era casi IMPOSIBLE.
Eso es lo fantastico del cine, esa dualidad que, dependiendo de como se mire,se encare una obra, el veredicto puede ser tanto bueno como malo. Está en el espectador decidir cual será el suyo.




TÍTULO: The Evil Dead
AÑO: 1981
GÉNERO: Terror
DIRECTOR: Sam Raimi
PROTAGONISTAS: Bruce Campbell - Ellen Sandweiss - Richard DeManincor - Betsy Baker - Theresa Tilly


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