martes, 1 de marzo de 2016

El Renacido - 2015









TÍTULO:
The Revenant
AÑO: 2015
GÉNERO: Drama - Thriller
DIRECTOR: Alejandro Gonzalez Iñarritu
DIRECTOR DE FOTOGRAFÍA: Emmanuel Lubezki
PROTAGONISTAS: Leonardo DiCaprio - Tom Hardy - Domnhall Gleeson - Will Poulter


Hugh Glass (Leonardo DiCaprio) es el expedicionista a cargo de llevar a casa sanos y salvos a un grupo de comerciantes de pieles cuando, luego de ser atacado por un oso, es abandonado por sus compañeros y dado por muerto. Lo que no se imaginan, es que volverá a renacer de sus propias cenizas.

Finalmente se le dio! Nuestro queridísimo DiCaprio pudo alcanzar la estatuilla dorada luego de más de 20 años y 5 nominaciones, en lo que sin duda alguna es la mejor actuación (aunque mi favorita es la de Jordan Belfort) de su carrera. Se nota su desgaste tanto físico como mental a cada segundo de la película; ese espíritu solitario y vengativo, la voluntad de vivir para matar aunque ya esté muerto.
DiCaprio es un actor de método, hay pocos como él hoy en día, y los ha habido pocos en la historia del cine. Si algo le faltaba a Leo para entrar a los libros de la historia grande del celuloide era la estatuilla dorada, y ya la tiene. Así que sin pensarlo dos veces lo digo: Leonardo DiCaprio, uno de los mejores actores de la historia, brinda una de las mejores interpretaciones de la historia.



Pero queramos o no, DiCaprio  no es el 100% de la película en lo que actuación se refiere. En realidad, sus diálogos son extremadamente escasos, y más que hablando, transmite todo con el cuerpo, con quejidos y su mirada. Su trabajo es maravilloso gracias también en parte al excelente compañero que tiene al lado. Tom Hardy, el camaleónico británico brinda también, lo que hasta ahora es la mejor actuación de su carrera. En el cuerpo de Fitzgerald, es la definición de egoísmo, individualismo y falta de sentimientos; pero es magistral. Para que un protagonista brille debe tener alguien que lo secunde de buena forma, y Hardy lo logra hasta el punto de ser la mejor actuación de reparto del año. Su apariencia es desastrosa, su interés en el dinero, su forma de hablar, su mirada desafiante, todo lo convierte en casi un psicópata.



Gonzalez Iñarritu ya nos había deleitado en el 2014 con “Birdman...” (Personalmente, una de las mejores cosas que el cine ha dado últimamente), pero su carrera no se hizo de la noche a la mañana. Ya desde el 2000 con el éxito y reconocimiento internacional que le brindo “Amores Perros” que luego continuaría para forma una trilogía, Iñarritu es un nombre plantado en la industria, y uno de los grandes valores del cine Mexicano junto a Cuarón.
Sumado a esto, este año hizo historia el ser el primer director en ganar el premio de su categoría en los Oscars dos veces seguidos luego de 66 años desde la última vez, en los que sería galardonado Joseph L. Mankiewicz.
El trabajo del Mexicano roza la perfección; es un director que aborda lo humano por sobre todas las cosas, que le gusta meterse, tanto en la cabeza de sus protagonistas como en la de los espectadores, y jugar con eso. En mayor medida con Michael Keaton en “Birdman…” que con DiCaprio como Glass, las temáticas de Iñarritu son temas realmente complicados, pero que maneja de una forma que los hace entendibles y entretenidos para aquel o aquella que se aventura a descubrirlos.



Sin embargo, Iñarritu no fue el único en hacer historia. Su fotógrafo, Emmanuel “Chivo” Lubezki es la primera persona en ganar tres Oscars consecutivos (Gravity, Birdman y The Revenant). El trabajo de “el Chivo” está al mismo nivel que el de Iñarritu. La decisión de no utilizar luz artificial en ningún momento, sino la propia luz que brinda el día, fue controversial y algo duro a la hora de grabar ya que limitaba la cantidad de horas de trabajo. Pero esta medida más que arriesgada recibió su merecido reconocimiento y se convirtió en uno de los trabajos de cinematografía más espectaculares e impactantes de la historia reciente. Las montañas a lo lejos, el contraste del paisaje, el fuego y sus chispas, las tormentas e incluso el cauce de un rio; todo es más que perfecto.
La película es grande en todo sentido. Además de la dirección, la fotografía y las actuaciones, la música es parte clave para traducir y entender un poco más a los personajes, convirtiéndose en un instrumento necesario y más que efectivo para el entendimiento del todo; al igual que los efectos de sonido y su mezcla. Las corrientes de agua, las armas al dispararse, el fuego, las ráfagas de viento, los animales, todo esto puede llegar a equiparar la maravilla que supuso “Mad Max: Fury Road”. Y como esta última, son unos efectos que, para disfrutarlos de forma óptima, hay que hacerlo en una sala de cine.



También el maquillaje es parte importante. Ver las heridas ocasionadas por el tremendo ataque del Oso en el cuerpo de  DiCaprio es cercano a lo grotesco y aporta crudeza a las imágenes, al punto de tener que apartar la vista de la pantalla para evitar posibles expulsiones de lo que comimos en el día. Esta crudeza llega a su zenit  cuando, azotado por una tormenta de frio insoportable, a Glass no le queda otra que dormirse adentro de un caballo para sobrevivir. Impresionante.
El vestuario a su vez, está a un gran nivel, y la parte encargada de los peinados es espectacular, sino tomemos como ejemplo al mismo Glass…o cuando Fitzgerald nos cuenta porque su cabello es así. Impactante.





Tengo que hacer un punto y aparte para la secuencia que da inicio al film. Es un ejemplo de maestría cinematográfica al estilo Iñarritu, en donde queda en evidencia también, la mano de Lubezki, y que inevitablemente trae a la memoria “Birdman” y su intento de hacer una película enteramente en un solo plano secuencia. La duración en esta ocasión es obviamente mucho más corta, pero es la única forma en que resulta efectiva la transmisión del significado de la batalla en la película. Las flechas volando, los disparos, gente prendiéndose fuego y cayendo muerta; el dinamismo y el estado de nervios de los participantes nos llega a lo más profundo del ser.
Desde el primer momento nos damos cuenta de que lo que vamos a ver, no es una película más.



Llegamos a lo menos grandioso de la cinta. Su velocidad. Dejémoslo claro, son 154 minutos, es imposible que eso transcurra rápido para cualquiera! Y teniendo eso en cuenta “El Renacido” hace lo que puede.
Las escenas de acción son excelentes, no tienen nada que reprocharles, pero, dejando de lado la que da inicio a todo, se hacen esperar demasiado, y el trámite se enlentece en las escenas medias. Además de la repetición constante de la imagen de la esposa de Glass, que resulta cansador en cierto punto.
Tiene un desenlace lento que a veces se torna pesado sin llegar a lo tedioso. Pero los instantes finales, puntualmente el enfrentamiento entre Glass y Fitzgerald, es un duelo titánico, un poema al cine en general, que nos hace olvidar que 30, 45 y 60 minutos atrás estuvimos a punto de dormirnos.




Toda gran película que pasa a la historia con calidad de hito cinematográfico debe tener alguna particularidad, no solo en las imágenes que entrar por nuestros ojos sino en toda el aura que la rodea. En este caso, la producción fue el mismísimo infierno. Las bajísimas temperaturas bajo cero ocasionaron que gran parte de los equipos se echaran a perder, un número considerable de trabajadores abandonó su función, tuvieron que viajar desde Canadá hacia Argentina para un cambio de locaciones. Todo esto sin duda ayudará a agigantar la leyenda que rodeará a “El Renacido” en los años por venir y que le otorgara un lugar más que merecido en las altas esferas de las grandes películas del cine Norteamericano.



“El Renacido” es una maravilla del cine técnico actual, y lo más impresionante que dejó el 2015 junto a “Mad Max”. Son ambas las dos películas con más renombre del año; sin embargo la de Iñarritu corre con ventaja a la hora del inconsciente colectivo ya que, en lo que el público medio se fija y es lo más fácil de identificar, las actuaciones, le gana por lejos a la Imperator Furiosa de Theron y al Max Rockatansky de Hardy, que curiosamente, forma parte de ambas producciones.
No se alzó con el premio mayor de los Oscar porque como sabemos, a la Academia le gusta premiar a películas poco recordables, relegando a los grandes éxitos que el público adora pero consiguió 3 en total (un 25% de los que podía conseguir), Mejor Fotografía, Mejor Director y Mejor Actor.




En conclusión, es una tremenda película en todo sentido, tanto en lo técnico como en lo fácil de admirar, que impresiona con sus visuales y las actuaciones de los protagonistas. Que se puede tornar pesada o difícil de digerir ya sea por su lentitud o su crudeza, pero que concluye a la altura de esas películas que parecieran hechas para ganarse un lugar en la historia del cine, y de la memoria del espectador.






                                           VALORACIÓN: 8.8/10



Criticas de las demás nominadas a Mejor Pelicula en los Oscar

La Gran Apuesta (The Big Short) - Adam McKay
Brooklyn - John Crowley
Puente de Espías (Bridge of Spies) - Steven Spielberg
Room (La Habitación) - Lenny Abrahamson
En Primera Plana (Spotlight) - Tom McCarthy
Mad Max: Furia en el Camino (Mad Max: Fury Road) - George Miller

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