domingo, 6 de marzo de 2016

RESEÑA - Buffalo 66 - 1998





Bill (Vincent Gallo) acaba de salir de la cárcel tras cumplir una condena de 5 años por algo que no hizo. Ahora, debe volver a visitar a sus padres tras haberles dicho que está casado y es un exitoso trabajador del gobierno, razón por la cual estuvo ausente todo este tiempo. No se le ocurre una mejor idea que secuestrar a Layla (Cristina Ricci) una adolescente aspirante a bailarina para que se haga pasar por su mujer. Esto es “Buffalo ’66”.





Vincent Gallo es como Dios en la película; se adueña de todo siendo director, guionista, protagonista e incluso compositor de la música. Este oriundo de Buffalo, de procedencia Italiana, previamente modelo de Calvin Klein, nos regala una de las cintas claves del cine independiente Norteamericano de los 90’s, la cual se llevó un gran reconocimiento del Festival de Cine de Sundance; ese cine a veces no tan tenido en cuenta en el boca a boca, que se hace sin el respaldo de un gran estudio, y quienes se aventuran a hacerlo pueden terminar invirtiendo todo su dinero en el, pero que nos ha regalado algunas de las mejores y más icónicas obras del séptimo arte.

Sin ir más lejos, la misma “Buffalo ‘66” significó mucho para el movimiento a fines de los 90’s; ideó o más bien adaptó un estilo, y fue el primer paso que dio a conocer a Vincent Gallo, quien apuntaba para el estrellato a futuro, pero que no logró mantenerse al nivel.



Al comienzo de la película vemos a Billy como un arrogante fácilmente irritable que se lleva a todos por delante. Con esa actitud se lleva por la fuerza a  Layla. La obliga a manejar su auto ya que él solo sabe conducir coches automáticos, y la hace detenerse en un lugar casi inhóspito…para orinar. Así es,  ese era todo el problema! Una vez evacuado todo, Bill se libera y comienza a contarle a su nueva ‘amiga’ sobre su vida y su plan. Es en este momento cuando comenzamos a ver los rasgos humanos de Bill que, debajo de esa coraza de chico duro y solitario, esconde su verdadero ser: vulnerable y necesitado de cariño. Layla se da cuenta de esto al instante, y se siente atraída por su personalidad, su físico, su todo.

La película comienza al fin su historia y su desarrollo, el cual estará lleno de pequeños pero muy efectivos toques de humor negro, chistes idiotas, drama, y será el viaje personal de Bill para vengarse de aquel culpable indirecto de meterle 5 años en la cárcel.





                                  A C T U A C I O N E S


Gallo y Ricci son el motor que da vida al filme. Uno pensaría que solo con el personaje de Gallo bastaría, pero la verdad es que Ricci ocupa el mismo podio de importancia. Lo que comienza siendo una relación momentánea con un fin a corto plazo concreto, termina convirtiéndose en el cable a tierra de Bill.

Gallo
en su rol está más que bien, pero Ricci es la que sobresale. En su papel de aniñada con mirada perdida y físico despampanante, es la que resulta más laureada.


Por como comienza, obvio está que la relación tendrá pequeñas fricciones, pero Layla (para nada tonta, aunque lo aparente) aprovecha para crear mentiras y llamar la atención de los padres de Bill hacia él, lo que encolera a este, pero no tiene otra salida que no sea seguirle la corriente. El poco intercambio de palabras que nos abruma al principio, con los minutos se va alivianando. A medida que Bill vuelve a ‘humanizarse’, las muestras de afecto comienzan a aparecer, y queda claro que ambos disfrutan de la compañía del otro.



Hay escenas mágicas entre este dúo; por decir alguna, cuando Bill vuelve a jugar a sus queridos bolos y Layla tiene la usual suerte de principiante; la reacción de Bill no tiene precio. O momentos después, cuando se meten en una cabina para tomarse fotos, o en el hotel, cuando Layla le pide que la deje entrar al baño cuando este está en la bañera…solo para charlar. Son dos almas sin rumbo ni futuro, que en el otro encuentran lo que tanto necesitaban: atención, compañía y afecto.



Vale la pena también, destacar a las estrellas fugaces de la película: los padres de Bill, interpretados de forma pasajera pero extraordinaria por Ben Gazzara y Anjelica Huston. Gazzara como este cantante frustrado que nunca llegó a obtener el éxito deseado es entristecedor; verlo cantar como los dioses para su ‘nuera’ pero sabiendo que la vida nunca le dio el golpe de suerte. Ademas es el raciocinio parental, ya que no pareciera confiar nunca en la palabra de su hijo.

Y Huston es un torbellino. No le interesa nada aparte del futbol americano, no le presta atención a su esposo ni a su hijo que no ha visto por 5 años. Ademas, nos rompe el corazón  (y el de Bill) cuando recuerda que el día que nació su hijo fue la última vez que los de Buffalo llegaron a una final de campeonato, y le dice que desearía que no hubiera nacido porque por su culpa se perdió la transmisión.

La forma en que reciben a Bill en la puerta de la casa, pasándose la pelota el uno al otro restándole importancia al hecho de que su hijo al fin apareció es abismal. Ahora entendemos por qué Bill es así como lo vemos, tan reacio a las muestras de afecto, y se le dificulta tanto demostrarlo. La falta de comunicación padres-hijo es tremenda, y su relación pareciera no tener solución a corto ni a largo plazo. Todo se terminó entre ellos.






Ademas de las actuaciones, ‘Buffalo ‘66’ es una gran película a nivel técnico. Su iluminación que se abre camino entre lo sombrío y lo frio según la ocasión es fantástica; la banda sonora se adecúa a los hechos; pero lo más llamativo en mi caso fue la forma que tiene de presentar los flashbacks. Utiliza recursos conocidos como pantallas divididas o cuadros que aumentan su tamaño acorde a la importancia de lo que acontece, como también nos muestra la misma escena filmada simultáneamente desde varios puntos (una cámara en cada lado de la mesa).

También la conclusión es digna de remarque. Tampoco es LA innovación, pero nos muestra el final en la cabeza de Bill primero, solo para demostrarnos que entró en razón, y que una vez muerto la vida sería más de lo mismo, para después mostrarnos el verdadero final, un tanto utópico en el que vemos a un Bill distinto, con ganas de seguir, vivir la vida y locamente enamorado. Pero esa incomodidad y nerviosismo de no saber si va a tener una final feliz o desastroso nos deja intranquilos hasta que los créditos se presentan en la pantalla.
Pero esperan! En realidad, cual es el verdadero final? Cuál es la verdadera visión de Bill? La fatídica o el cuento de hadas? Pocas películas plantan una duda así.





“Buffalo ’66” es una de las referencias del cine de los 90’s para aquellos que se sienten poderosos como para embarcarse en un proyecto cinematográfico personal, y también una de las cintas independientes con más renombre de todas.

Es una epopeya basada en parte en la vida del propio Gallo, que dice presente en todo lo relacionado a la realización de la cinta. Es un viaje desde lo oscuro del ser humano, su vida familiar y sus decepciones, hasta el momento final en donde se siente más cerca de ser un hombre realizado.

“Buffalo ‘66” tal vez no sea la más grande de todas las películas, pero sin dudas, es una de las mejores operas primas de un director. Y lo más importante: se nos aloja en el inconsciente, algo que muchos desearían lograr, pero no pueden
.





TÍTULO: Buffalo '66
AÑO: 1998
GÉNERO: Drama - Comedia
DIRECTOR: Vincent Gallo
PROTAGONISTAS: Vincent Gallo - Cristina Ricci - Anjelica Huston - Ben Gazzara - Rossana Arquette - Mickey Rourke

                     


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