sábado, 14 de octubre de 2017

RESEÑA - M.A.S.H - 1970





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Mentiría si dijera que recuerdo la fecha exacta en la que vi “M.A.S.H” por primera vez; debería acudir a mi registro de películas para comprobarlo (Sí, tengo uno). Lo que sí recuerdo vívidamente es que, tras haberla visto, me resultó un poco difícil creer lo que acababa de presenciar. No por su baja calidad, sino todo lo contrario: por su genialidad particular, algo a lo que nunca antes me habia enfrentado.

Uno de mis debes cinéfilos desde ese entonces ha sido darle un nuevo visionado a la película de Robert Altman, hasta que me decidí que era hora de remediarlo. Esto lo escribo antes de volver a verla. A partir del siguiente párrafo, todo lo que lean será “pos revisionado”. Así que, hasta dentro de un rato!



Que rápido volví! ¿Verdad? Si en el cine el tiempo avanza a otro ritmo, ¿por qué no puede ser así en la vida real? Bueno, no importa. ¿Les cuento de que va la trama?
Estamos en medio de la Guerra de Corea. Seguimos los días en la vida de una unidad médica, con los cirujanos Hawkeye Pierce (Donald Sutherland) y John McIntyre (Elliott Gould) como protagonistas y un sinfín de personajes secundarios. En tiempos de horror y desgracias, desde el cabo con menos rango hasta el coronel al mando de todo, se refugiarán en el humor para hacer la vida mas llevadera y disfrazar una realidad que nadie quisiera vivir.

Hasta tres años antes del estreno de “M.A.S.H”, Altman solo habia dirigido dos largometrajes, incluido uno de ciencia ficción con la Luna como eje principal del argumento antes de que el hombre llegara a ella por primera vez, junto a James Caan y Robert Duvall. Su carrera como director se basaba en documentales y episodios de series de televisión, llegando a dirigir alguno que otro de “Bonanza”. Pero en 1970, y gracias a “M.A.S.H”, su primer gran éxito, todo cambió, y en el ámbito del cine comenzaba a forjarse la leyenda que terminaría siendo Robert Altman.




La película abre con un la imagen de un helicóptero ambulancia recorriendo los campos de Corea trasladando heridos. Hasta ahora todo bien. Pero al mismo tiempo suena una canción de fondo. ¿Cual? “Suicide is Painless” (El Suicido es Indoloro), lo que nos hace preguntar: ¿que es esto que acaba de empezar? ¿que debería esperar por las siguientes dos horas? La respuesta es simple y clara: no hay que esperar nada, porque M.A.S.H puede ser cualquier cosa, excepto una película convencional. El contrapunto entre el humor y el drama será esencial para que la experiencia no sea tan traumática como la que viven algunos de nuestros protagonistas.

Para empezar, tanto Sutherland como Gould le brindan una cualidad a sus personajes que, lo que menos parecen, es ser cirujanos. Sus constantes humoradas, su porte a la hora de moverse, la poca seriedad con la que llegan a tomarse ciertos asuntos; debido a esto, el trabajo de ambos actores llega a tal punto que, además de dejar de verlos como simples miembros de una unidad médica, llegamos incluso a entender por qué actúan así, por la misma razón que todos: escapar.




Escapar de lo que les toca vivir, escapar de la realidad, sentirse lejos de lo que está pasando a pesar de estar metidos en medio de la acción. Todos quienes componen el campamento se sienten de la misma forma, y lo único que les sirve es (afortunadamente para el espectador), divertirse. Y de qué manera!

Juegan al golf encima de una colina. Los vemos pescando. Apuestan dinero en un partido de fútbol americano. Escuchan a dos personas intimando a través de un radio y lo comparten con todo el campamento! No voy a discutirlo, en mas de una ocasión nos preguntamos si lo que estamos viendo tiene alguna lógica, pero aunque no la tenga, ¿importa? El cine de principios de los 70s de Woody Allen tampoco ataba muchos cabos por si mismo, ¿pero es esa razón suficiente para considerarlo malo?



Probablemente “M.A.S.H” no sea la perfección técnica que muchas otras películas si, pero logra convertirse en una de las pocas que verdaderamente nos traslada al lugar donde ocurre la acción. Con tomas de soldados sangrientos siendo operados, las situaciones en que los médicos deben hacer su trabajo y demás (todo cubierto por una manta de humor constante), Robert Altman consigue una película un tanto extraña y a la vez significativa, capaz de hacernos sentir en carne propia lo que todos en pantalla.

El guión de Ring Lardner basado en la novela de Richard Hooker es tal vez lo mas destacable después de las actuaciones de Sutherland y Gould. No esperen una comedia como a las que estamos acostumbrados hoy en día, ni siquiera esperen una como las de antes. “M.A.S.H” es ingeniosa, única tanto en su tratamiento de un tema tan delicado, como en la formas que tiene de lograr sus objetivos. La grandeza de este guion reside en la inteligencia con la que fue escrito. Es imposible seguirle el hilo a la película si no prestamos atención constantemente a lo que dicen los personajes y lo que sucede en pantalla.



Desde los mas importantes hasta los que tienen menos dialogo, somos capaces de reconocer su lado humano, sus virtudes, vicisitudes, su personalidad y forma de pensar, de afrontar la vida...y por qué no, la muerte. Les avisé que no era una comedia convencional! Desgraciadamente, con el paso de los años se nos hace cada vez mas difícil encontrar películas que recojan la posta que dejó Altman en 1970.

Además de la película en cuestión, de la filmografia de Altman solo he visto “Nashville”, su épica musical de 1975 situada justamente en la capital musical Norteamericana. Sin embargo, tras ver estas dos películas puedo decir que el director nacido en Missouri tenía una habilidad bastante única: retratar a su gente tal como es. Con sus miedos, sus sueños, estilos de vida y demás, Altman hacía lucir fácil lo difícil, pero a la vez, lo se esmeraba por contar lo fácil en una forma mas rebuscada, constituyendo más que una película, un ejercicio intelectual y a la vez sentimental para el espectador.




                          “ESTO NO ES UN HOSPITAL, ES UN MANICOMIO!”

La guerra nunca había sido vista de esta forma (se le parece bastante en la idea la película “Sopa de Ganso” de los Hermanos Marx ), como una locura total. Situar una comedia con un trasfondo tan catastrófico de ha de ser fácil, tal vez esa sea la razón por la cual nadie se anima a hacer lo que Altman. Sin embargo, quien no arriesga no gana, y la jugada salió a la perfección. La película no solo tuvo éxito durante su paso en las salas, sino que un par de años mas tarde se estrenó una serie con el mismo nombre, que permanecería en la pantalla chica de los Estadounidenses por mas de una década de forma ininterrumpida.



Cuando uno intenta recordar grandes películas bélicas de la “última época dorada de Hollywood” lo primero que se le viene a la cabeza seguramente sea “Apocalypse Now” de Coppola, o “The Deer Hunter” de Cimino para algunos...incluso el trabajo sobre Vietnam de Oliver Stone en los 80s con “Pelotón de Guerra” y “Nacido el 4 de Julio”. Sin embargo, y tristemente, las posibilidades de que la película de Altman forme parte de esa lista es casi nula. Cuando se trata de cine bélico el publico va al cine con una idea en la cabeza, y sacarlos de su zona de confort casi nunca termina teniendo resultados favorables.

A pesar de esto, M.A.S.H es una película que ha logrado envejecer bastante bien y que se disfruta en repetidos visionados. Con una carrera que se extendió desde los 50s hasta entrado el nuevo milenio, sería tarea mas que difícil elegir una sola película de la filmo grafía de Robert Altman, pero por ser la primera que vi, y la responsable de abrirme los ojos hacia una forma diferente de contar algo tan feo, M.A.S.H siempre tendrá su lugar especial en mi corazón cinéfilo.




TÍTULO: M.A.S.H
AÑO: 1970
GÉNERO: Comedia – Drama - Bélico
DIRECTOR: Robert Altman
PROTAGONISTAS: Donald Sutherland – Elliot Gould – Tom Skerrit – Sally Kellerman – Robert Duvall

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