sábado, 11 de marzo de 2017

RESEÑA - All That Jazz (Empieza el Espectaculo) - 1979






El auge de los musicales comenzó a fines de los años 40’s, principios de los 50’s y supo mantenerse en un alto nivel hasta bien entrados los 70’s, decayendo en los 80’s. Es ahora, en 2016/17 con la magnífica “La La Land” que el género pareciera poder resurgir de sus cenizas cual ave fénix. Es por esto que mi corazón y memoria cinéfila se activaron y ahora me voy a dedicar a uno de esos musicales no tan renombrados por el público en general, pero que en su tiempo fue una gran obra, acreedora de la Palma de Oro en Cannes y varias nominaciones al Oscar: “All That Jazz” de Bob Fosse.

Personalmente prefiero aquellos musicales menos idílicos/utópicos, en donde las situaciones retratadas y los personajes de la historia son más cercanos a la realidad, y no esos en donde los números musicales comienzan con una charla entre dos personas y de la nada se ponen a cantar y bailar. Aunque reconozco que eso fue lo que cimentó el éxito de este tipo de cine, no es mi favorito. Es por eso que “All That Jazz” tiene ese lugar tan especial en mi corazón cinéfilo, porque Fosse se lo toma en serio y, contando un relato semi autobiográfico, logra uno de los más grandes y a la vez olvidados exponentes de la última gran etapa del género.



 ¿De qué trata? Suponiendo que nunca la vieron, se los resumo. Joe Gideon (Scheider) es un coreógrafo que vive por y a través de su trabajo. Lo conocemos en una etapa difícil tanto de su carrera como de su vida: está escenificando su trabajo más importante, y a la vez sus lazos tanto familiares como afectivos no se encuentran en su mejor momento, de igual forma que su salud. Deberá lidiar con todo, sin descuidar sus pasiones, su familia y su estado físico.

“Empieza el Espectáculo” es un retrato fidedigno del showbusiness, ese mundo del espectáculo sobre el que todos concuerdan una cosa: es cruel. Fosse, acudiendo a su propia experiencia personal, plasma en pantalla la realidad de las audiciones con sus decepciones y alegrías, los problemas a los que deben hacerse frente al estar a cargo de un espectáculo, el estrés y la determinación por sacarlo adelante sin importar cuanto cueste.



Todo esto recae en los hombros de Roy Scheider. El popularmente conocido por “Tiburón” de Spielberg logra con esta actuación la que tal vez sea la más grande de su carrera. No solo sus actitudes encajan a la perfección con la personalidad de quien interpreta, sino que se entrega con todo su ser a la labor, dejando en evidencia una tremenda pérdida de peso, pómulos saltones y arrugas predominantes en todo su cuerpo; una clara víctima de la presión laboral y autoimpuesta. Siendo un hombre que vive al límite, la ambición de Joe es ser el mejor en lo que hace, y todos admiten que lo es; pero el éxito tiene su precio, sus excesos le pasarán factura y su salud se verá comprometida en más de una ocasión.

Fosse nos relata la película con dos líneas argumentales. Una de ellas es la preparación del espectáculo de Joe; la otra, el encuentro de este con la muerte personificada como mujer, su mayor adicción. Interpretada de muy buena manera por una jovencísima Jessica Lange, lo que Joe busca (explotando al máximo su capacidad de negociador) con ella es algún tipo de redención, una forma de expiar sus pecados y liberarse de sus malos actos con tal de cruzar el umbral y vivir tranquilo en la muerte. “¿Crees en el amor?” le pregunta el personaje de Lange, “Creo en decir “Te Amo”, es motivacional”. Joe es un tipo que siente amor, pero no por los demás, ni siquiera por sí mismo, sino no haría lo que hace con su cuerpo; ese amor es por el baile, su pasión, su leitmotiv: el trabajo.



El trabajo de Fosse como creador de esta película trasciende los niveles de sofisticación previamente vistos en los musicales. Su pasado como coreógrafo es explotado al máximo, y aunque muchos consideremos “Cabaret” como lo mejor que el director sacó de debajo de su manga, decir que “All That Jazz” no es una película más, o al menos igual de perfecta técnicamente que la protagonizada por la señorita Minelli sería quitarle el mérito que se construye ella misma.

Al igual que en su trabajo de 1972 que se llevó 8 Premios Oscar (la mayor cantidad ganada por una película que no obtuvo el de Mejor Película)
, Fosse logra un balance perfecto entre los números musicales y el dramatismo. Personalmente eso me agrada mucho, ya que al haber una diferenciación entre ambos le aporta una cualidad de veracidad mayor a la película. Con esto no digo que esté mal que los Oompa-Loompas de Willy Wonka se pongan a saltar y cantar de la nada, es solo que no es lo que me atrae, sino que muchas veces ayuda a que mi interés en la película decaiga.



“All That Jazz” es esa película que muestra el detrás de escena del show como debe ser mostrado, no se encarga de darle tintes alegres ni nada parecido, sino que confiando en la verdad, y arriesgándose a aburrir al público hablando de finanzas y mostrándonos en varias oportunidades la rutina que nuestro personaje no olvida ni un solo día, sale airosa convirtiéndose en un trabajo excelente por donde se lo mire.

Scheider, con la ayuda de Lange nos conducen por el relato de forma magnifica, la banda sonora con mezclas Funk y toques de Motown hacen imposible que nuestros pies se queden quietos; la edición, dinámica como debe ser, es el factor principal para que sus más de dos horas adquieran un ritmo increíble y la película parezca durar mucho menos. No es la primera vez que digo que si cada individualidad a la hora de hacer una película está a un buen nivel, el todo también lo estará. En este caso es así, y “All That Jazz” se termina convirtiendo en uno de esos grandes musicales casi que olvidados en la historia del cine.



Fosse fue un gran talento cinematográfico, que se dedicó a mostrar en pantalla lo que le apasionaba, contagiando su amor a cualquier espectador que presenciara sus trabajos. Su temprano fallecimiento nos lleva a preguntarnos: ¿Qué hubiese pasado de seguir vivo? ¿Habría hecho más musicales subiendo el nivel cada vez más, se volverían pésimos con los años o se retiraría joven de la industria? ¿”La La Land” sería el fenómeno que es hoy por hoy si Fosse hubiese hecho más películas?
 
Estas son preguntas que nunca obtendrán respuesta, y  las cuales parecieran no tener ningún sentido al ser formuladas. Lo que no debemos hacer nunca es olvidarnos del nacido en Columbia, seguramente el mayor exponente del cine musical post edad dorada de Hollywood. Un director que a través de sus imágenes no solo relataba la historia de sus personajes, sino también la suya misma;
Que un realizador de cine decida mostrarse a si mismo sin tapujos para el público….creo que no hay nada que reprocharle.




TÍTULO: All That Jazz
AÑO: 1979
GÉNERO: Musical - Drama
DIRECTOR: Bob Fosse
PROTAGONISTAS: Roy Scheider – Jessica Lange –Leland Palmer – Ann Reining


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1 comentario:

  1. Excelente postagem. Soube fazer justiça a um filme maravilhoso e desvalorizado. Muchas gracias e saludos do Rio de Janeiro.

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