sábado, 8 de octubre de 2016

Boogie Nights - 1997






“Boogie Nights”
retrata el explosivo ascenso al estrellato y la estrepitosa caída a los bajos fondos de Eddie Adams (Mark Wahlberg), quién con su alias Dirk Diggler se convertiría en la estrella porno más grande de fines de los 70’s.


Con su segunda película, Paul Thomas Anderson se sumerge en el mundo de la producción pornográfica en la década del auge de esta, recreando la época de la mejor forma posible gracias al acompañamiento musical disco/funk y un vestuario tremendo. Anderson se centra en los protagonistas de estas películas, pero en sus cualidades de seres humanos, no como objetos, regalándonos una entretenidamente humana y extensa película, cuyas dos horas y medias transcurren tan rápido como la visita de un adolescente a un cine condicionado.



Lo primero que presenciamos de la película es un plano secuencia magistral de casi tres minutos que el director decide utilizar para dar a conocer a todos los que formarán parte de la historia. Desde la calle, la cámara se mete en el club pasando por la pista de baile y las mesas, hasta finalmente llegar tras bastidores donde Jack Horner (Burt Reynolds) conocerá a su futura estrella.

                                

Este recurso es repetido varias veces a lo largo de la cinta, logrando un resultado perfecto en cada uno, otorgando una velocidad, un dinamismo y una veracidad destacable a la historia en si. En determinado momento la cámara entra y se sumerge en una piscina, significando un esfuerzo técnico enorme para todo el equipo, desde actores a camarógrafos y sonidistas, que en pantalla se ve como algo glorioso.



Lo importante en “Boogie Nights” son sus personajes, y sin importar cuan secundario sea su rol, el guión está elaborado de tal manera que cada una de las historias tiene un lugar en pantalla y una cantidad justa y precisa para ser desarrollada.

Principalmente seguimos a Dirk, quién de la nada se convierte en estrella, en lo mejor en lo suyo, la sensación del momento al que la fama y las buenas reseñas, al igual que los premios le empiezan a llover, colocándolo en un pedestal inalcanzable, dándole  la cualidad de dios, lo que no hace mas que aumentar su ego; un Dirk que a la larga se verá perjudicado por su adicción a la droga a causa de Amber (Julianne Moore).



Amber es la preferida de Jack, la mejor actriz de la industria, pero a su vez una cocainómana enferma que no puede compartir la custodia de su hijo. Es por esta falta de ese niño que se convierte en una imagen maternal para Dirk, una figura protectora para ese chico que a sus 17 años fue echado de su casa por una madre que lo despreciaba y maltrataba, que no le veía futuro y que corta toda conexión con él.

Otro personaje interesante es Pequeño Bill (William H. Macy, maravilloso como siempre), fotógrafo de las películas de Jack, quien vive en un matrimonio desgraciado, con una esposa que se revuelca con cualquiera, en frente de multitudes atentas sin pudor alguno. Es en él que vemos la desgracia hecha persona, quien al llegar a su casa tira las llaves a una mesa y terminan en el piso, solo para después encontrar a su mujer en la cama con otro. Es en esa caída de las llaves donde atestiguamos esa desgracia, que desembocará en un final inevitable.



El que orquesta todo es Jack, quien hace las veces tanto de director de películas como director de esta “familia” disfuncional. Él es la cabeza y quien pone orden, la piedra angular de esta estructura, cuyo sueño es hacer una película verdadera, dramáticamente bella y actuada; un enamorado del cine que se resiste a la llegada del video casero y de la inminente desaparición de la experiencia cinematográfica en una sala

El objetivo de todos y cada uno de los que protagonizan “Boogie Nights” es el mismo: sentirse reconocidos, queridos. Es esa desesperación por el cariño lo que los lleva a ser como son; esa necesidad de encajar en un grupo y no sentirse solos, de finalmente convertirse en una familia.



Desde Heather Graham y Seymour Hoffman, hasta Moore, Wahlberg y el premiado Reynolds, todo el reparto repleto de estrellas de primera línea, logran un resultado maravilloso.
Se suele decir que si el guión es bueno, hay grandes chances de que el producto final sea de alta calidad, pero cuando se tienen actores que encarnan, viven sus personajes y no parecen estar diciendo palabras que no sean suyas, sin dudas ambos apartados están a niveles difíciles de explicar. La naturalidad de las líneas recitadas es lo que lo salido del puño o las yemas de los dedos de Anderson se merecían.




                                 
LLEGADA DE LOS 80´S

El arribo de las cintas de video y la aún más aguda amateurización de la industria marca el principio del camino a la perdición de la familia de “Boogie Nights”. Dirk comienza a sentirse amenazado por los nuevos talentos al mismo tiempo que empieza a tener “problemas técnicos” por su adicción; Amber pierde toda esperanza en cuanto a su hijo, Jack incursiona en un nuevo proyecto sin éxito alguno; el personaje de Cheadle intenta comenzar un negocio propio pero sus esperanzas se ven truncas por su pasado, y más.
La dura transición hacia el video representa la dura que son sus vidas, repletas de desilusiones tanto amorosas como personales. En esa búsqueda de aprecio, solo parecieran encontrar desolación.



Dirk se prostituye y es golpeado por una banda de homófobos. Planea un robo en donde todo sale mal, lo que le hace abrir los ojos y buscar refugio en su viejo amigo Jack, quien ya derrotado, decide sucumbir a la tecnología con la esperanza de que su estrella le devuelva el éxito.
Pero lo más impactante posiblemente sea lo de Cheadle, quien luego de presenciar un asalto y ser el único sobreviviente al igual que testigo, decide largarse con un dinero todo ensangrentado para poder iniciar un negocio que cambie su vida. Lo hace por necesidad, pero queda en claro cuan bajo puede llegar el ser humano.

                       

Al ritmo de “God Only Knows” de los Beach Boys, la familia vuelve a estar unida, con un futuro incierto al cual solo cabe esperar que llegue para ver que les ofrece. Solo Dios sabe lo que sería los unos sin los otros. Solo Dios, y nosotros, los espectadores, quienes gracias al espectacular de Anderson detrás de cámara de cada palabra escrita vivimos en primera persona lo que serían sus vidas si deciden dejar todo de lado.



“Soy una estrella” culmina diciendo Dirk frente a un espejo manoseándose  su miembro. Pero quien es la verdadera estrella? Es tan mundano, que si no fuera por su enorme tamaño, Dirk seguiría siendo Eddie y estaría lavando autos en su ciudad.

“Boogie Nights” retrata los intentos de los personajes por convertirse en alguien en esta vida, con sus virtudes y desgracias. Es una película planteada por Thomas Anderson de manera en que conectemos con sus personajes y nos preocupemos por ellos. Una mirada que contrasta el mundo idílico de la pornografía que vemos en pantalla con el real; uno oscuro, sin esperanzas y que nos arrastra muy abajo como para sacar lo peor de nosotros.




TÍTULO: Boogie Nights
GÉNERO: Drama
AÑO: 1997
DIRECTOR: Paul Thomas Anderson
PROTAGONISTAS: Mark Wahlberg Julianne Moore Burt Reynolds John C. Reilly Don Cheadle Heather Graham Phillip Seymour Hoffman William H. Macy

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