lunes, 12 de septiembre de 2016

La Habitación Verde (Green Room) - 2015






Luego de tocar en un club apartado de todo, los miembros de una banda de rock son testigos de un asesinato en uno de los camerinos. Una vez involucrados, deberán atravesar situaciones horrorosas con tal de sobrevivir.

 

Todo lo previo al acontecimiento central del argumento pareciera no concordar con el ritmo que adquiere la película luego del mismo.
Los 15 primeros minutos son  un tanto lentos, al punto de tornarse un poco pesados y hacernos dudar si lo que acabamos de encarar va a valer la pena. Sin embargo, la película cambia totalmente una vez sucede el hecho que desencadena lo interesante. Desde que los personajes son involuntariamente convertidos en cómplices del crimen, las tensiones generadas en la habitación, la sensación de claustrofobia y la desesperación por librarse de todo, logra traspasar la pantalla y nos convierte a nosotros en un protagonista más.



“La Habitación Verde” es un festín para todo aquel que disfrute de una película de suspenso bien construida.
Es este suspenso a cuenta gotas uno de los atractivos más grandes de la película. En una época en la que estamos acostumbrados al miedo momentáneo y sustos sorpresivos, aquí toma un rumbo diferente al generar una atmosfera constante de miedo y ansiedad al no saber que puede suceder en la siguiente escena, y esto se lo debemos a Jeremy Saulnier quien no solo oficia como director sino también como guionista. La frescura de sus diálogos la mantiene activa y dinámica durante sus 90 minutos, y la crudeza de sus imágenes nos mantiene de ojos abiertos incluso cuando desearíamos cerrarlos.



Toda película debe gran parte de su atractivo a su elenco. En este caso, ninguno de los encargados de personificar a los integrantes de la banda son superestrellas de la industria, sino más bien jóvenes que poco a poco se van a ganando un lugar en la industria. Sin embargo, esto no impide que logren algo bueno con su trabajo. Cada uno de ellos está convincente en su papel, destacando inevitablemente Anton Yelchin, quien vendría a ser el héroe de esta historia. Con su voz serena y su personalidad calma, y su capacidad de dar una vuelta de 180 grados a su personaje y convertirlo en un desquiciado si es necesario, Yelchin  era un gran actor a futuro en hollywood, que lamentablemente  perdió su vida hace apenas unas semanas, a la edad de 27 años.
La parte estelar corre a cargo de Sir Patrick Stewart quien como el dueño del club se convierte en un ser despiadado y oscuro, además de ser el personaje más llamativo de todos, igualmente fácil de odiar como de admirar, algo que solo los grandes actores pueden lograr.  




La película puede ser increíblemente insoportable para las audiencias más sensibles, pero es un acontecimiento inolvidable para todo aquel que disfrute, no solo de una buena película tremendamente desarrollada, sino también para aquellos que encuentran satisfacción en imágenes perturbadoras y complicaciones para conciliar el sueño.

La calidad de clásico de culto es fácilmente reconocible en la obra de Saulnier, contando con el gran aditivo que fue la temprana desaparición física de uno de sus protagonistas.
Sus personajes son recordables, y cada uno es sacado del juego de manera memorable, siendo las cosas previsibles de toda película de terror previsibles aquí también, pero sorprendentes de toda manera. Sorprendentes no por lo que sucede (todos sabemos que en una cinta de terror cuando hay muchos protagonistas no todos se van a salvar) sino por su ejecución magistral.
Los momentos tensos están perfectamente construidos y nos mantienen constantemente al borde de nuestros asientos, logrando lo que toda película debería lograr, pero que no siempre sucede: inquietarnos.





                                         A24




En los últimos años la compañía A24 se ha ganado cierto respeto en la industria.
Fundada en 2012, ha venido apostando al cine independiente como ninguna otra, y es fácil encontrar artículos en la web en donde la denominen “la salvación del cine”. Entre sus títulos encontramos “Spring Breakers”, “The Spectacular Now”, “El Año mas Violento”, “Ex Machina”, “La Bruja” o “Room”, entre otras. Cintas que su fiel servidor ha visto y disfrutado como pocas en los últimos años.
A24 aporta una mirada fresca al cine, sus productos tienen un ritmo distinto al que estamos acostumbrados a ver, y por ende hace de sus películas, productos únicos y difíciles de comparar con otras; y “Green Room” no es la excepción.
Sin duda, A24 es un estudio que está haciendo bien las cosas, el cual, de mantener el ritmo logrará cosas grandes en el futuro. Poco a poco el cine independiente va creciendo, no solo en calidad sino también en recaudación, lo que significa que en años próximos veremos mas y mejores trabajos, ¿y a quien deberemos agradecer? Exacto, A24.




Estrenada en 2015 y acreedora de diversos premios en varios festivales, es una de las sorpresas más grandes que el cine de  terror/suspenso nos ha regalado últimamente, y que junto a otras cintas como “Babadook” y “La Bruja” nos hace creer que aún hay esperanza, y que no siempre las superproducciones terminan saliendo ganadoras; ya que simplemente hay veces en que el público elige la calidad, sobre los grandes nombres.

Es imposible no sobrepasarse de elogios. Por qué? Atrévanse a adentrarse en este mundo claustrofóbico de cuatro paredes por una hora y media, e intenten salir sanos y salvos. Solo ahí, encontrarán una respuesta.





TÍTULO: Green Room
AÑO: 2015
GÉNERO: Drama - Suspenso
DIRECTOR: Jeremy Saulnier
PROTAGONISTAS: Anton YelchinJoe ColeAlia ShawkatCallum TurnerPatrick Stewart

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