jueves, 30 de junio de 2016

RESEÑA - Vivir su Vida (Vivre sa Vie) - 1962








En 1959 François Truffaut se estrenó con “Los Cuatrocientos Golpes”, y en 1960 Jean-Luc Godard abofeteó las reglas impuestas en el cine de ese entonces y nos regaló “Al Final de la Escapada”, su opera prima que desafió los métodos de edición y la forma de contar una historia en pantalla. En 1962 con el nuevo trabajo de Godard, la Nueva Ola del cine Francés estaba más impuesta que nunca.





“Vivir su Vida”
narra la historia de Nana (Anna Karina) y su descenso hacia la prostitución. Trabaja en una tienda de discos, y su objetivo es convertirse en estrella del cine; pero necesitada de dinero, comienza a acercarse al bajo mundo, al cual le termina agarrando el gusto sin siquiera imaginarse lo que le espera.

El trabajo de Anna Karina es digno de mención, ya que es ella quien se encarga de llevarnos a través de la película. Su rostro no puede ser más expresivo, y su figura no puede ser más bonita. Al comienzo de la película la vemos observándonos directamente a los ojos; tomas que traen a la memoria a Harriet Anderson en Un Verano con Monica de Ingmar Bergman, lo que nos deja claro que está perdida, que más bajo no puede caer y que “esperanza” es para ella una palabra vacía.

En el caso de Anna Karina, pareciera transmitirnos que aun siendo imposible, sabe lo que se le viene, y sus ojos se convierten en un llamado de ayuda; una ayuda que nunca llegará, ya que su destino parece escrito desde el primer fotograma. La tristeza y la alegría parecen cosas fáciles para Karina, quien navega entre ambos sentimientos con una facilidad envidiable, con un rostro sumamente expresivo, y una sensación de alejamiento constante.





La película está dividida en 12 capítulos, y es esta estructura lo que hace que una película de más de 50 años transcurra de forma rápida, dinámica y evita que se torne pesada. Además, cada uno de estos viene acompañado de una presentación con apuntes de lo que va a suceder en el; un recurso llamativo y posiblemente original que nos ayuda a comprender lo que estamos por presenciar.





La musicalización de “Vivir su Vida” corrió a cargo del legendario Michel Legrand, siendo este apartado uno de los más particulares y llamativos de toda la cinta.

De un momento a otro, la música se acaba. Sí; es un acompañamiento constante del argumento, pero repentinamente desaparece. Puede resultar atractivo para algunos, o simplemente otro recurso más para hacer algo diferente, pero la realidad es que es algo bastante arriesgado, que puede incitar (inconscientemente) al público desconectarse del hilo conductor de la trama y que lo obliga a esforzarse y prestar atención a cada fotograma. “¿Que me perdí? ¿Por qué se detuvo la música?” Godard es un tipo inteligente, y juega con nosotros a su gusto.




La edición es también un punto a destacar, como lo fue en el debut cinematográfico del director. En este caso hay un momento en particular que llama la atención sobre los demás: Nana aprendiendo los gajes del oficio, con imágenes superpuestas de su trabajo. Es un deleite visual ver entrar y salir clientes constantemente mezclado con la enumeración de las reglas que debe seguir y la aclaración de sus  dudas: ¿cuánto debo cobrar? ¿Qué pasa con la policía? Es su entrada a un mundo que la atrae pero la aterra, pero del que sin lugar a dudas, disfruta. La enajenación visible a través de sus ojos es tal; el negocio y la supervivencia se mezclaron tanto con el placer, que ya no hay vuelta atrás.




Godard
nos introduce en la psique de sus personajes sin tener que enfrentarlos. Al principio de la cinta vemos a Nana sentada de espaldas a nosotros mientras habla largo y tendido, en lo que vendría a ser su carta de presentación al público; es posiblemente en este momento cuando conocemos mas de ella y descubrimos quien es; raro, no?

Una vez más se ve reflejado el movimiento del cual el director formo parte; lo inesperado, o más bien impensado es lo que va a suceder.

Los primeros planos son algo recurrente en su cine, y “Vivir su Vida” está inundada de ellos; lo que otorgan estas tomas es algo incomparable con cualquier otra, ya que al tener la cámara frente y cerca al rostro de los actores, no se nos escapa el más mínimo gesto, y tenemos la sensación de estar dentro de su cabeza. La forma de encontrar recursos para contar historias de forma diferente es el objetivo de Godard, y con algunas originales y cautivantes, y otras no tanto, lo importante es que lo logra.




“Vivir su Vida” no es una película simple, ni pretende serlo. Requiere una concentración constante y estar atento al más mínimo detalle, como todo el cine de Godard y de la Nouvelle Vague en general (incluso aparece una marquesina de “Jules et Jim” de Truffaut, obra cumbre del cine de esa época); sin dudas requiere algún conocimiento previo del movimiento, ya que si nos acercamos a ella como a una película más, eso es lo que terminaremos obteniendo.






TITULO: Vivre sa Vie: Film en douze tableaux
AÑO: 1962
GÉNERO: Drama
DIRECTOR: Jean-Luc Godard
PROTAGONISTAS: Anna KarinaSady RebbotGuylaine Schlumberge

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