lunes, 25 de abril de 2016

RESEÑA - El Hijo de Saul (Saul Fia) - 2015







TÍTULO: Saul Fia
AÑO: 2015
GÉNERO: Drama
DIRECTOR: Lazslo Nemes
PROTAGONISTAS: Géza Rohrig - Urs Rechn - Levente Molnár




Auslander Saul (Géza Rohrig) es un integrante de una unidad del Sonderkommando de Auschwitz, grupos de prisioneros encargados de llevar a otros a las cámaras de gas, incinerarlos, deshacerse de sus cuerpos y preparar todo para la próxima tanda.
Luego de una de estas tandas, su objetivo será darle un entierro digno a un niño, que sobrevive milagrosamente al gas, y con quien pareciera tener una relación particular.






Lazslo Nemes (38) nos regala una mirada del holocausto a cámara en mano, que resulta tanto original, como sorprendente e inquietante. Este recurso que, cuando bien utilizado puede ofrecer maravillas, genera una sensación  de agobio, encierro y terror pocas veces vista. Ayuda a generar ese lazo necesario con el protagonista para conectar con él y la historia y, aunque obvio esta que en una medida que ni comparación tiene, nos convierte en testigos del encierro y la desesperación por la cual cada judío en Auschwitz debió haber pasado.

El debutante Húngaro a su vez, nos ofrece los horrores del holocausto de una forma muy particular. Casi la totalidad de la película son planos del rostro de Saul, o en su defecto, su espalda. El punto es que la cámara pareciera no alejarse nunca de él; él es el foco de atención, y en un principio todo lo demás pasa a un nivel secundario, incluso los trabajos de limpieza, el arrastre de los cuerpos muertos, todo lo vemos desenfocado, por encima de los hombros de Auslander, como queriendo no ver, evitar esa realidad de infierno, intento que no tiene frutos, ni para nosotros ni para el protagonista.
Este desenfoque de la acción triunfa a la hora de  su cometido de lograr un interés en el espectador por Saul e intentar empatizar con él, ya que es casi imposible centrarse en un solo individuo cuando somos conscientes de los horrores que se llevan a cabo a su alrededor, cuando nos enfrentamos a un hecho histórico de tal magnitud; pero el dúo Nemes-Rohrig sale victorioso, y nos ofrecen una de las mejores películas sobre el genocidio del pueblo Judío.





          
G É Z A   R O H R I G

Está más allá de lo magnifico en su papel de guía por este viaje crudo ante la realidad de la guerra y sus campos de concentración.
Al comienzo, si no se tiene conocimiento previo del rol que cumplían algunos Judíos en los campos (aunque se nos brinda una pequeña introducción apenas empezada la cinta) podemos sentir un rechazo hacia su persona, pero una vez que entendemos y vemos lo que pasa, no podemos sentir otra cosa más que dolor, angustia y lastima, además de no comprender la maldad y la mente retorcida de aquellos que hacían ser partícipes y sufrir tales atrocidades a otros.
Su rostro inexpresivo al principio es remarcable; permaneciera no inmutarse y ser una persona asentimental, no teniendo la capacidad de sentir algo por nada ni nadie, pero una vez que las emociones comienzan a aparecer sufre una metamorfosis, su rostro se transforma y nos transmites rasgos de humanidad envidiables, donde con el más simple gesto, con un leve cambio en su respiración, podemos darnos cuenta de cómo van las cosas.
Conectamos con él, compartimos su nerviosismo, sus decepciones y tristezas, y cerramos los ojos deseando que todo haya sido un mal sueño cuando nos vemos venir que no hay escapatoria del infierno.




E L  H O L O C A U S T O   E N  E L  C I N E


Ha sido un tema tratado de muchas y variadas maneras en la historia de la imagen en movimiento, retratado en muchas películas, de las cuales algunas han dejado su huella en el inconsciente popular, como “La Lista de Schindler” o “La Vida es Bella” en los 90’s, o “El Pianista” y “El Niño del Pijama a Rayas” ya entrado el nuevo milenio, en donde el punto de vista del Judío supera ampliamente al del conflicto, para convertirse no en películas bélicas, sino personales y humanas.

“El Hijo de Saul” llegó en 2015 para otorgar otra visión del tema que personalmente nunca había presenciado: desde dentro del campo, por un individuo que sabe cuál va a ser su destino.
Tiene un enfoque distinto desde el momento en que la banda sonora es inexistente, y la misma es suplantada por gritos desesperados, rasguños a las paredes, balas, el sonido de los cuerpos al ser arrastrados, los cepillos limpiando la sangre, o el crujir de las maderas y los cuerpos al ser incinerados. El aroma a muerte y el sentimiento de desesperación pareciera trascender la pantalla y llegar a nosotros. Sumado a esto, es terrible la crudeza de la que somos testigos; como se deshacen de los cuerpo como si fueran basura, solo para tener espacio para otros, los instantes finales de las vidas de los prisioneros.  Todo esto genera que un drama se convierta en una película de terror pura.




“El Hijo de Saul” apareció para instalarse en la memoria de todo aquel que se anime a descubrirla y convertirse en una referencia para próximas películas que intenten abordar el tema. Porque además de ser una excelente película, el holocausto es un tema en el que todos, directa o indirectamente estamos involucrados y del cual tenemos algún tipo de conocimiento, que en algún momento de nuestras vidas nos cautivó y llega a lo más profundo de nuestras entrañas con cada relato desgarrador. El cine lo llevó un paso más allá, lo masificó y lo transformó en un tema de interés y al alcance de todas las audiencias del mundo.




El estreno de la película tuvo lugar en Mayo del año pasado en el Festival de Cannes, donde las críticas positivas no pararon de llover, y en donde se hizo acreedora de cuatro premios, entre ellos, el Gran Premio del Jurado; aunque no se llevó el mayor, la Palma de Oro. Sin embargo, en Febrero del 2016 se llevó el Oscar a la Mejor Película Extranjera, un reconocimiento más que merecido, y que la catapultó a una fama aun mayor, permitiéndole a muchos espectadores que desconocían de su existencia, darle una oportunidad y descubrir una de las mejores películas del 2015.
 


Es una mirada poco (como quien dice nunca antes) vista del holocausto, un gran trabajo de su protagonista, y un excelente primer largometraje de Nemes, quien sin duda, con una ópera prima así, pareciera no tener límites.
“El Hijo de Saul” es un golpe de realidad, inquietante, escalofriante pero necesario, que desde el momento de su lanzamiento, cuenta con vida propia.









                          VALORACIÓN: 9/10





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