martes, 12 de abril de 2016

Black Christmas (La Residencia Macabra) - 1974.






TITULO: Black Christmas
AÑO: 1974
GÉNERO: Terror
DIRECTOR: Bob Clark
PROTAGONISTAS: Olivia HusseyKeir Dullea Margot Kidder John Saxon



Se acerca la navidad en una fraternidad del país del norte. Cuando la mayoría de las chicas regresan a sus hogares por la festividad, una de ellas desaparece. Sus amigas y la dueña de la casa hacen todo para encontrarla; lo que no saben es que está muerta en la misma casa, y que el asesino sigue allí.





En 1974 Bob Clark le regaló a los fanáticos del terror, lo que muchos consideran la madre del slasher que conocemos hoy, “Navidades Negras”, con Olivia Hussey (“Romeo y Julieta”), Margot Kidder (luego Lois Lane en “Superman”), el astronauta de 2001 (Keir Dullea) y John Saxon (el padre de Nancy en “Pesadilla” de Wes Craven).



Me animo a decir que es la predecesora del género porque contiene todos los ingredientes que lograron popularizarse en la década de los 80’s. Muertes violentas? Sí. Jovencitas bellas? Sí. Música inquietante? SI. Sed de sangre? Sí.
Sin embargo, también tiene algo que la mayoría de los films que vinieron luego carecen: Terror en serio.
No sé si al público dejó de agradarle los sustos, o si simplemente los directores no encontraron viable seguir generándolos, pero con los años estos fueron quedando de lado, abriéndole puertas a una violencia más gráfica, a guiones vacíos, y algo que pareciera ser la fórmula secreta del terror moderno: escenas de desnudos. Esto aplica para la gran mayoría de slashers, pero más que nada se ve en “Viernes 13” y sus secuelas, tal vez la saga más prolífera del género junto a Freddy y sus “Pesadilla...”




Es tal la grandeza y la importancia de la película de Clark, que si no fuera por ella, jamás habriamos visto “Halloween” de Carpenter por ejemplo; incluso éste toma cosas de esta película. La música nerviosa es demasiado inquietante en ambos casos; sus jóvenes protagonistas, el uso de la casa como lugar de los crímenes y más.




N O  S O L O   T U V I M O S  “ B L A C K   C H  R I S T M A S ” E N  1 9 7 4 …


El mismo año en el que la película de la que hablamos tuvo su estreno, también se dio a conocer lo que para muchos es la mejor representación del género, que a su vez, es considerada por las masas como la precursora del terror venidero.
Tobe Hooper se puso detrás de cámara y nos ofreció “La Masacre de Texas”.
Las similitudes  entre ambas tampoco pueden pasar desapercibidas. Las dos son violentas, nuestras protagonistas son féminas, y está más que claro que el asesino tiene al menos un trastorno psiquiátrico, ya sea su gusto por la carne humana, o el asesinato de su familia.
Además, (algo que en “Black Christmas” es constante y que en “Texas...” dura unos minutos) no vemos al asesino, y de a momentos, nosotros tomamos su rol gracias al recurso de cámara en mano, lo que aporta una veracidad al asunto, vemos como se mueve y somos testigos de lo que el psicópata ve.


Podría decirse que “Black Christmas” es más cuidad en su estética, con un vestuario más trabajado y unos interiores que reflejan dedicación. Mientras tanto, nuestro querido Leatherface tiene una atmósfera menos cuidada, más sucia y en donde se siente el calor del mediodía, incluso los vestigios de este en lo más profundo de la noche. Es algo más grotesca que la de Clark, y más cercana a lo independiente, lo que no quiere decir que no haya habido dedicación detrás de esta. De seguro fue lo que Hooper se propuso, que la atmósfera de por sí cause cierta incomodidad y repulsión.




Algo que me gusta mencionar al escribir sobre una película (en las de terror más que nada) son sus actuaciones, rubro en el que la mayoría de este tipo tiene sus mayores falencias. En el caso de “Black Christmas” no presenciamos lecciones actorales, pero tampoco caen bajo. Son lo justo y necesario, pero no llegan a ser lo más remarcable o recordable del todo en general.
El ambiente es terrorífico por demás, el hecho de no ver al asesino, las muertes (aunque predecibles) logran el cometido de cautivarnos y acercarnos un poco al borde del asiento. 




Si tengo que detenerme en algo que me gustó bastante, sin duda sería las llamadas telefónicas en modo acosador. Estas llamadas son repulsivas a veces, pero siempre terroríficas. La locura que significan estas dejan en claro que no estamos tratando con alguien normal, sino que tiene algún trastorno que puede tornarse peligroso. Llegan al punto de dejar la piel de gallina y son sin duda lo más terrorífico de todo.
Los momentos anteriores a los sustos, cuando sabemos que algo va a pasar, nos obligan a mirar para un costado más de una vez.
Y como si todo lo anterior no fuera suficiente, tiene lo que, en mi humilde opinión es uno de los mejores finales del género por como este se desenvuelve, y una vuelta de rosa casi excepcional; la cual una vez más es esperable, pero que deleita en su ejecución.





Es una injusticia que una película como esta haya quedado en el olvido de las audiencias. No solo por su calidad, sino por su significado. Puede considerársele como el mojón que separa el antes y el después del género, para los jóvenes. Este dejó de estar dedicado mayoritariamente para adultos para centrarse en la juventud como posible público a explotar. Además de ser el puntapié inicial para todo un nuevo tipo de cine, más ligado al entretenimiento de masas que al buscar un significado o transmitir un mensaje con sus imágenes.



Véanla si pueden, hagan lo necesario, con malabares incluidos, porque merece la pena ser testigo de cómo todo comenzó, del renacer del terror moderno; ver de dónde sacaron los directores sus ideas, pero sobre todas las cosas, para asustarse con una BUENA película de terror, algo que parece cada vez más difícil en estos
días.






                        VALORACIÓN:
8.0/10


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